martes, 28 de febrero de 2017

Mapas Históricos: JAEN






Configuración histórica de la provincia de Jaén

Escudo de la provincia de Jaén.svg

Configuración histórica de la provincia de Jaén

Localización de la provincia de Jaén.svg                                                 
Provincia de Jaén
La configuración actual de la provincia de Jaén es fruto de un largo proceso de ordenación territorial que llegó a su culminación en 1833, mediante el decreto de provincialización promulgado por Javier de Burgos, Ministro de Fomento del gobierno de la regente María Cristina de Borbón. Hasta esa fecha, el territorio que actualmente forma la provincia de Jaén, pertenecía en su mayor parte al reino de Jaén, y en menor medida a la provincia de La Mancha (en el reino de Toledo), al reino de Murcia y al reino de Granada.
Anteriormente, en tiempo de al-Ándalus, en el territorio de la actual provincia de Jaén habían existido sucesivamente la cora de Jaén, la taifa de Jaén, la taifa de Baeza y finalmente la taifa de Arjona, asimilada en 1244 por la Corona de Castilla, que en 1246 fijó sus fronteras con el reino nazarí de Granada mediante el pacto de Jaén.
Durante el tránsito de la monarquía autoritaria de los Habsburgo a la absolutista de los Borbones la organización territorial del estado se convirtió en un tema recurrente y de gran importancia política. La concepción absolutista del estado fomentó el desarrollo de una serie de proyectos, bien de índole liberal bien conservadora, que sustituirán los antiguos reinos históricos de la Reconquista por las modernas provincias españolas orquestadas desde un punto de vista totalmente centralista.
El antiguo Reino de Jaén será parte importante en este proceso dada la heterogeneidad interna, que dificultaba su fiscalización y administración por parte del estado central. De esta forma, ya en 1799 se creó la Provincia Marítima de Cartagena, que agrupaba los partidos de la parte oriental del reino en torno a la capitalidad de Cartagena

Antecedentes

Los enclaves prerromanos oretanos eran fortalezas de colina (oppidum), en la práctica auténticas ciudades-estado, que debían organizarse en confederaciones en momentos de crisis a un rey superior. Aparece mencionada en distintas fuentes clásicas (Estrabón, Polibio y Ptolomeo); narrando la fuerte resistencia de los oretanos contra los cartagineses Amilcar Barca y Asdrubal el Bello; hasta que Aníbal Barca logró casarse con la princesa Himilce y unir la Oretania a sus posesiones.
Esta organización territorial abarcaba la parte norte de la actual provincia de Jaén. La capital de la región fue Cástulo (Linares).

 

 Situación de Oretania en la Península Ibérica sobre las provincias actuales.

Reformas ilustradas

La dinastía borbónica instaurada con la Guerra de Sucesión Española (1700-1715), vino acompañada con un aire reformista generalizado a lo largo de todo el siglo XVIII, denominado período ilustrado. La compleja organización del territorio heredado de los Austrias y de los largos procesos medievales de reconquista y repoblación, era arcaica e irracional en muchos aspectos, desproporcionada y a todas luces insuficiente para una monarquía absoluta con cada vez más necesidades económicas.1 Entre las reformas emprendidas estuvo la realización de un estudio estadístico que permitió cuantificar los recursos del país y por lo tanto facilitó su fiscalización y explotación: el Catastro de Ensenada (1749), en el que se catastraron las 22 provincias de la Corona de Castilla, entre ellas la del Reino de Jaén.2 En este mismo año, el rey Fernando VI reordenó el sistema de intendencias, asignando uno a cada provincia, junto con el corregidor de la capital (cargos que volvieron a separarse en 1766). Cada intendente sería auxiliado por un teniente letrado o alcalde mayor subordinados, para el ejercicio de las funciones judiciales.3

File:Provinces Crown of Castile 1590.svg 

El reino de Jaén entre las provincias de la Corona de Castilla en 1590.


File:Cuatro Reinos de Andalucía.svg
Los Cuatro Reinos de Andalucía
El ámbito territorial del Reino de Jaén: una cuestión de geografía histórica. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, ISSN 0561-3590, Nº. 112, 1982 , pags. 83-96
Melón, A. (1958). «De la división de Floridablanca a la del 1833». Estudios geográficos 19 (71). ISSN 0014-1496, pp.173-220.

File:Señoríos del Reino de Jaén.svg
Señoríos jurisdiccionales del Reino de Jaén según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada (1750-54).
   Realengo
   Otros señoríos
NP Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena
G Reino de Granada

Provincia Marítima de Segura de la Sierra (1748)

En 1748 fue creada la Provincia Marítima de Segura de la Sierra como parte de los montes de la marina. La madera extraída de está provincia era traslada hasta Cartagena, la parte correspondiente al Segura, y a Cádiz a través del Guadalquivir, siendo aprovechado su uso principalmente para la construcción de navíos de guerra, y en menor medida a otros usos como la fábrica de tabacos de Sevilla y de Cádiz, al igual que la techumbre de la catedral de Jaén. Está provincia permaneció hasta la abolición montes de la marina y su posterior inclusión en la provincia de Jaén en 1833.4 5 6

Nuevas Poblaciones de Sierra Morena (1767)

En 1767 se inició la creación de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, con el objetivo de repoblar los desiertos poblacionales que existían en el Camino Real de Andalucía, que unía los Pirineos con Cádiz. Estas "Nuevas Poblaciones" se dividieron en dos partidos administrativos: las "Nuevas Poblaciones de Sierra Morena", que fueron Aldeaquemada, Santa Elena, Montizón, La Carolina (que era la capital), Carboneros, Guarromán, Rumblar (hoy exclave de Guarromán), las Navas de Tolosa (pedanía de La Carolina) y Arquillos y las "Nuevas Poblaciones de Andalucía", que fueron Sierra del Tardón, Fuente Palmera, La Luisiana, La Carlota (que era la capital) y San Sebastián de los Ballesteros, estas últimas en la provincia de Córdoba.
File:4reinosandalucia.png
Mapa de los cuatro reinos de Andalucía y de las Nuevas Poblaciones.

Censo de Floridablanca (1789)

The Count of Floridablanca by Francisco Goya.jpg El Conde de Floridablanca, por Francisco de Goya, 1783

La división existente en España recibía las críticas de los ilustrados que pidieron su reforma, así se presentaron los proyectos de Ward, en 1762 propone una división en 13 provincias, y de Peñaranda, en 1764 que propone 16. El ejemplo más cercano al periodo reformista del siglo XIX es el Censo de Floridablanca. El proyecto fue gestado por el conde de Floridablanca, que solicitó en 1785 a cada uno de los intendentes una relación con los datos sobre la organización territorial, civil y la división jurisdiccional de sus respectivas circunscripciones, siendo esta información la que dio lugar a las publicaciones de España dividida en Provincias e Intendencias y lo que conocemos como Nomenclátor de Floridablanca en 1789. La nueva configuración provincial no aportó grandes modificaciones en la demarcación provincial, pero si arrojó un mejor conocimiento del territorio que facilitó las futuras divisiones provinciales. Las principales carencias encontradas fueron: los grandes contrastes en la extensión de las provincias así como su discontinuidad espacial formando numerosos enclaves y exclaves. Además existía una gran complejidad en cuanto a las subdivisiones internas y denominaciones.7
España quedó configurada en 31 provincias o intendencias8 que se podían agrupar estadísticamente en 5 grandes bloques en función de su complejidad interna. La provincia de Jaén era un claro ejemplo de discontinuidad espacial,9 con un 3 % de su territorio enclavado10 y compuesta por cuatro circunscripciones o partidos.11 12

Reformas napoleónicas: Proyecto Llorente-Lanz (1809-1810) 

Artículo principal: Prefectura del Guadalquivir Alto

 Juan Antonio Llorente: erudito, político y eclesiástico, artífice de las reformas provinciales en el período napoleónico.

Un proceso de reestructuración del territorio más profundo se inició en 1809, gracias a los cambios políticos surgidos en 1808 con la abdicación de Carlos IV y Fernando VII a favor de José Bonaparte, convirtiéndose España en un estado satélite del Imperio Napoleónico. La división territorial en la España de entonces era inviable para la explotación del país por la administración napoleónica, por lo que se pensó en una reestructuración del territorio de nueva planta que dejara atrás condicionantes históricos de los diferentes territorios y eliminara las divisiones que entorpecían la administración como los enclaves y exclaves.
De esta forma, el clérigo y político riojano Juan Antonio Llorente emprendió en 1809 la tarea, basándose en los rasgos geográficos, y diseñó una distribución en departamentos, siguiendo el modelo francés, a los que dio una nomenclatura de accidentes geográficos -ríos y cabos-. Cada departamento sería dotado de una universidad, una audiencia y una diócesis. El reino de Jaén recibió la nomenclatura de «Guadalquivir Alto», permaneciendo prácticamente con los mismos límites. El proyecto de Llorente fue aprobado sin problemas con los cambios realizados por José María de Lanz y Zaldíbar que culminó el proyecto, tomando como modelo la división departamental de Llorente para, en virtud de Decreto de 17 de abril de 1810 -firmado en el Real Alcázar de Sevilla-, establecer un número de 38 prefecturas, esta vez primando en la nomenclatura el nombre de la capital y la subdivisión en tres subprefecturas por norma general.13 Cada prefectura estaba constituida por un prefecto, un Concejo de Prefectura y una Junta General de Prefectura.14 A su vez, las subprefecturas se componían del subprefecto y de la Junta General de Subprectura.15 En el caso de Jaén las subprefecturas fueron Jaén, Úbeda y La Carolina. La capitalidad estuvo previsto que recayera en La Carolina, tal y como venía recogido en el proyecto de Amorós, pero a finales de 1809, cuando el Consejo de Ministros recibe el proyecto, se modificó y le fue devuelta a Jaén.10
Esta reforma solo existió sobre el papel y, aunque fue pionera y supuso un revulsivo a la anticuada división, cayó en el olvido y en el desprecio después de la derrota francesa en la Guerra de la Independencia.16
 
 File:Prefecturas Napoleonicas 1810.svg
 Mapa de España con las prefecturas napoleónicas de 1810.



Reformas constitucionales

El territorio español comprende en la Península con sus posesiones e islas adyacentes: Aragón, Asturias, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Cataluña, Córdoba, Extremadura, Galicia, Granada, Jaén, León, Molina, Murcia, Navarra, Provincias Vascongadas, Sevilla y Valencia, las islas Baleares y las Canarias con las demás posesiones de África.

— Extraído del Título II. Capítulo I, Artículo 10 de la Constitución española de 1812.

La constitución elaborada por las Cortes de Cádiz en 1812 cita cuáles eran los territorios españoles, en su artículo 10, y recoge la necesidad de llevar a cabo una nueva división del mismo más conveniente, en el artículo 11.17
La administración provincial se fundamentó en criterios más sólidos. Hasta ahora básicamente era un instrumento fiscalizador, pero mediante el artículo 335 se van a dotar a las Diputaciones Provinciales de una serie de competencias como el reparto de las contribuciones, la vigilancia de las infracciones a la Constitución, el censo y estadística provinciales, el establecimiento de los Ayuntamientos constitucionales, etc. Al frente de ella quedaba un Jefe Superior, designado por el Rey. Este nuevo cargo, que ejercía además como Delegado del Gobierno, asumió las competencias de orden público y el poder ejecutivo y servía de enlace entre los Ayuntamientos y la Diputación.18
Con esto se pretendía eliminar la estructura territorial heterogénea, desigual, desequilibrada y de privilegios regionales hasta entonces existente.19

Proyecto Ranz-Espiga (1812)

 La propuesta sobre cuáles debían ser las provincias constitucionales fue elaborada por Antonio Ranz y José Espiga (1812), quedando el territorio español organizado en 21 provincias constitucionales. La provincia de Jaén presenta prácticamente la misma delimitación que el reino de Jaén.10
 File:PREFECTURAS1810.png
 Departamentos y prefecturas en Andalucía tras el proyecto Ranz-Espiga (1809-1810).

Proyecto Bauzá (1813)


Felipe Bauzá (1764-1834) geógrafo y político que tomo parte en el proyecto de provincialización de 1812 y 1821.
 En junio de 1813, la Regencia que presidió don Luis de Borbón encargó, a través del Gobierno, la preparación de la nueva división a Felipe Bauzá, quien el 21 de septiembre de 1813 estableció tres tipos de provincias:20
  • Provincias de primer orden: aquéllas que incluían partidos o gobernaciones subalternas. Por ejemplo, en Andalucía estas fueron Granada y Sevilla que incorporaban los partidos de Guadix y Écija respectivamente.
  • Provincias de segundo orden: aquellas que carecían de subdivisión interna. En Andalucía el resto de las provincias: Córdoba, Jaén, Cádiz y Málaga.
  • Partidos o gobernaciones: eran cada una de las subdivisiones de las provincias de primer orden. En Andalucía, Guadix era un partido de la provincia de primer orden de Granada y Écija en la de Sevilla.
Finalmente, la división quedó comprendida en 44 provincias de las cuales 16 eran de tercer orden, bajo criterios de tradición histórica y del reparto equitativo de la población: se intentó que cada provincia tuviera al menos 250.000 habitantes. En el caso de la provincia de Jaén, está sumaba el territorio de la provincia marítima de Segura de la Sierra, las nuevas poblaciones, así como, Huelma y Bélmez de la Moraleda, resultando una provincia similar a la de anteriores propuestas.10
Pese a que el Consejo de Estado informó favorablemente el proyecto y el ministerio de Gobernación lo tramitó a Cortes, el proceso de discusión no se inició, pues la restauración de Fernando VII (1814) pronto derogó la constitución y disolvió las Cortes.20

Proyecto de Bauzá y Larramendi (1821) y división de Cortes (1822)

Restauración borbónica

La definitiva restauración de la monarquía absolutista de Fernando VII puso fin una vez más a la demarcación administrativa aprobada durante el trienio liberal. Sin embargo la política territorial de división provincial era un hecho y la nueva política de los ministros de la monarquía seguiría en la línea marcada por el período liberal.

Proyecto Calomarde (1829)


Francisco Tadeo Calomarde y Arría (1775-1842) estadista español que intervino en el proyecto de provincialización de 1829.
Ya en 1825, Tadeo Calomarde -ministro de justicia- creó una nueva comisión ministerial para el estudio de la demarcación judicial provincial, juzgados menores y alcaldías mayores, así como el establecimiento de límites provinciales.21 Agustín de Larramendi fue de nuevo el encargado de dirigir el proyecto. Esta vez, los límites de los antiguos reinos fueron respetados a diferencia de su precedente.

Proyecto de De Burgos (1833): actual provincia de Jaén

Francisco Javier de Burgos y del Olmo (1778-1849) político español artífice del proyecto de provincialización de 1833.


La muerte de Fernando VII en 1830, supuso un nuevo impulso a los proyectos de organización territorial de España. En la última actuación de 1829 se hizo hincapié sobre aspectos localistas, perdiéndose en parte un sentido más amplio que el de la mera provincialización. En 1833 el ministro Javier de Burgos, mediante el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833, culminó definitivamente el proceso de división provincial. Los límites de las provincias prácticamente no han sufrido cambios desde entonces. El proyecto se basó en la provincialización de las Cortes de 1822.22
En 1833, tras 587 años de existencia, el Real Decreto de 30 de noviembre suprimió el reino de Jaén, creándose la actual provincia de Jaén, que se formó uniendo las localidades del reino homónimo, algunas localidades del reino de Murcia, y dos poblaciones que hasta entonces pertenecían a La Mancha: Beas de Segura y Chiclana de Segura. Los lugares del reino de Murcia que se incorporaron a Jaén fueron Benatae, Génave, Orcera, Santiago de la Espada, Segura de la Sierra (con los agregados de La Puerta y de Bujaraiza), Siles, Torres y Villarrodrigo. Asimimo la nueva provincia incorporó los dos exclaves del reino de Granada que existían en el reino de Jaén: Bélmez de la Moraleda y Solera Solera, que era un municipio independiente (hoy integrado en el de Huelma). Por otra parte perdió los dos exclaves del reino de Jaén, que existían en el reino de Córdoba: Belmez (que incluía Peñarroya-Pueblonuevo, segregada en 1886) y Villafranca de Córdoba, antes «de las Agujas».
La división provincial fue acompañada de la demarcación judicial, llevada a cabo por el Real Decreto de 21 de abril de 1834, basándose en los estudios dirigidos por Calomarde.
 File:Jaen 1833 reinos-provincias.png
 Formación de la provincia en 1833
 TERRITORIOS
   Belmez - Pérdida
   Segura - Incorporación
J: Jaén
T: Toledo
Reino de Toledo Reino anterior a 1833
Prov. de Ciudad Real Provincia nueva de 1833

Evolución de los partidos judiciales 

lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll


Título: Descripción del Reino de Jaen Ordenada por el Doctor Gaspar Salcedo de Aguirre, natural de Baeza y Prior de Arjonilla / dibujada por Juan Domenico de Villarroel, Cosmógrafo del Rey nro. Señor. Cortada en Sevilla por Baptista Camila
Área de datos: Escala indeterminada
Publicación: [S.l. : s.n., 1588]
Descripción física: 1 mapa : grab. ; 29 x 38 cm
Notas: Procede de la obra: "Nobleza de Andaluzia" de Gonzalo Argote de Molina, impresa en Sevilla en 1588
Copia digital : realizada por la Biblioteca Nacional de España
Orientado con rosa. - Hidrografía. - Ciudades representadas mediante edificaciones
En el ángulo superior derecho y sobre basamento clásico coronado por escudo arzobispal aparece la siguiente dedicatoria: A don Francisco Sarmiento de Mendoza, Obispo de Jaen, del Consejo del Rei N.S. - Inserta a ambos lados escudos y nombres de los Srs. a los que pertenecen, así como escudos por todo el mapa ; un jabalí y un león sobre basamento y una alegoría del rio



lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll
Mapa geográfico del reyno de Jaén: dividido en los partidos de Jaen, Baeza, Ubeda, Andujar, Martos y las poblaciones de SierraMorena 1787
Título: Mapa geográfico del reyno de Jaén [Material cartográfico]: dividido en los partidos de Jaen, Baeza, Ubeda, Andujar, Martos y las poblaciones de SierraMorena / por don Tomás López, Geógrafo de los dominios de S.M
Área de datos: Escala [ca. 1:350.526], 6 Leguas de 20 en un grado, llamadas de una hora de camino, también marítimas [= 9'5 cm]
Publicación: Se hallará este con todas las obras del autor y la de su hijo, en Madrid, en la calle de Atocha frente de la Aduana viejam manzana 159 Numero 3 : [Tomás López], año de 1787
Descripción física: 1 mapa ; 36 X 39 (44 X 58) cm
Notas: Escala también expresada en: 5 Leguas geográficas de España, de las que entran en un grado 17 1/2; 7 Leguas legales castellanas, de las que entran 26 1/2 en un grado
Márgenes graduados
Relieve representado por montes de perfil
Hidrografía
Vegetación representada en algunas zonas
Al noroeste: nota explicativa en castellano sobre personas que aportaron información para la realización del mapa
Red de comunicaciones; núcleos de población diferenciados según su importancia
Tabla de signos convencionales, y tabla de números y letras para indicar conventos
Castellano
Calcografía
Elementos decorativos: cartela sobre marco decorado enmarcando título, autor y año
Copia digital : realizada por la Biblioteca de Andalucía
Marca de agua: leyenda ilegible








lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll


Título: Das königreich Jaen [Material cartográfico]. Nro. 549 / [Franz Johan Joseph von Reilly]
Área de datos: Escala [ca. 1:656.069], 6 Spanische u. Portugie. gem. Land Meilen 17 1/2 auf 1 Grad [= 5'8 cm]
Publicación: [Wien : s.n., 1799?]
Descripción física: 1 mapa : col ; 21 X 24 (31 X 46) cm
Notas: Escala también expresada en: 5 Deutsche Meilen 15 auf einen Grad
Márgenes graduados
Relieve representado por montes de perfil
Hidrografía
Vegetación representada en algunas zonas
Red de comunicaciones; núcleos de población diferenciados según su importancia
Toponimia local en castellano, cartela y demás toponimia en alemán
Calcografía
Elementos decorativos: cartela con motivos vegetales enmarcando título
Copia digital : realizada por la Biblioteca de Andalucía


 lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll

Título: Provincia de Jaén [Material cartográfico]: formada de parte de los antiguos reinos de Andalucía, Murcia y parte de Castilla la Nueva / grabado por R. Alabern y E. Mabon
Área de datos: Escala [ca. 1:584.210], 10 Leguas de 20 al grado [= 9'5 cm]
Publicación: [s.l. : s.n.], 1847
Descripción física: 1 mapa ; 26 X 38 (35 X 52) cm
Notas: Escala también expresada en: 8 Leguas de 7572 Varas castellanas ó 17 1/2 al grado; 12 Leguas de 5000 Varas castellanas ó 26 1/2 al grado
Dibujado en proyección cónica
Márgenes graduados
Relieve representado por sombreado
Hidrografía
Red de comunicaciones; núcleos de población diferenciados según su importancia; señala las distancias entre los pueblos
Castellano
Litografía
Publicada otra ed. en 1853
Copia digital : realizada por la Biblioteca de Andalucía



  lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll


  lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll



 lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll


Mapa geológico de la provincia de Jaén - Lucas Mallada 1883

Mapa geológico en bosquejo de la provincia de Jaén / por el Ingeniero de Minas Lucas Mallada; lit. y grabado por G. Pfeiffer, --- Escala 1:800.000. - Madrid: [s.n.], 1883
Fuente: Lucas Mallada
  lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll


  lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll
 Mapa general de la Provincia de Jaén 1910, publicada por Enciclopedia ilustrada Segui.




 lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll



viernes, 25 de septiembre de 2015

Macías El Enamorado: Jornadas Medievales de Arjonilla


ARJONILLA: Jornadas Medievales de Macías El Enamorado

Cada otoño se celebran en el municipio de Arjonilla, se vuelve a la Edad Media en estas fiestas que recuperan el trágico e imposible amor del Trovador Macías y doña Elvira. Talleres de creatividad para los pequeños, pasacalles y rondas de trovadores, exhibiciones de cetrería y el mercado medieval son algunas de las propuestas de estas jornadas que tienen su punto álgido en la recreación del desdichado triángulo amoroso formado por Macías, doña Elvira y Hernán Pérez. Esta actividad forma parte del programa de animación de la Ruta de los Castillos y las Batallas.

XI Jornadas Medievales de Macías El Enamorado: Del 25 al 27 de Septiembre de 2015

Enlaces:

 Web Ruta de los Castillos y las Batallas


Escenario del célebre romance del trovador Macías, este castillo, de origen árabe, es uno de los principales atractivos de Arjonilla. La leyenda, que inspiró a escritores como Lope de Vega o Larra y que cuenta el desafortunado amor entre el joven Macías y Doña Elvira, es, además, el argumento central de las jornadas medievales que cada otoño se celebran en el municipio.
 Ubicación: Latitud:  37.974151. Longitud:  -4.104798
Acceso: El castillo se encuentra situado en el centro del casco urbano, entre las calles Trovador Macías y Castillo. Contacto Teléfono: 953520410
Horario de Visitas: De lunes a viernes, de 09.00 h. a 14.00 h. y de 19:00 h. a 21:00 h. Fines de semana, con cita previa.


 OBRAS ANALISIS

MACÍAS, el enamorado (como así lo podemos encontrar en infinidades de alusiones en los libros de literatura española) fue un poeta español que vivió a finales del S. XIV y principios del XV, durante los reinados de Pedro I de Castilla y Enrique III. Parece ser que nació en El Padrón, pueblo de paisaje abundante y visitado por las continuas lluvias, cercano a Santiago de Compostela
 Se piensa que su fecha de nacimiento pudo estar entre 1340 y 1370. También se sabe que estuvo al servicio de Don Enrique de Villena, como doncel y que murió alrededor de 1414 en Arjonilla (Jaén) . Fue pobre, aunque hidalgo conocido de honrado linaje, noble y antiguo en el reino de Galicia.
 Como poeta, Macías compuso varias poesías de amor en lengua gallega que se hicieron bastante famosas.
En ellas, se habla de las pasiones intensas, de la desesperación del amante, de la lanza que atravesaba su corazón. Ello le supuso ser un poeta que representa a la escuela gallega en el Cancionero de Baena.
 Dos versiones son las que conocen de esta leyenda: una de ellas, en la que el poeta se enamora de una dama casada, Doña Elvira, la corteja con sus versos sin temer las amenazas del marido, Hernán Pérez de Vadillo. Éste, dándose cuenta de todo esto, informó al maestre “del ilícito amor de Macías”. Don Enrique de Villena le amonestó de un modo severo, aunque el enamorado hizo caso omiso a los consejos de su señor.
Y el maestre, ante tal cantidad de rumores, mandó encarcelar a Macías. Todavía en ella seguía cantando a su amada, hasta que el celoso marido le arroja una lanza por las rejas de la cárcel y lo mata.

 El mito de Macías en la literatura española. A propósito de Porfiar hasta morir de Lope de Vega - ANTONIO CORTIJO OCAÑA




 OBRAS LITERARIAS

CANCIONERO DE BAENA
Cuatro poemas de Macías y otros dos atribuidos en la edición de H.R. Lang del Cancionero de Baena

LOPE DE VEGA
Porfiar hasta morir : comedia famosa / Lope de Vega
LEER
www.cervantesvirtual.com/

Porfiar hasta morir. Lope de Vega
Biblioteca Virtual Universal - Argentina


LARRA

 
Mariano José de LARRA (1809 - 1837) .El doncel de Don Enrique el Doliente. Novela romántica, cuya trama caballeresca se sitúa en el siglo XV, durante el reinado de Enrique III de Castilla, conocido como «el doliente» por sus constantes enfermedades. Macías, un trovador, se enamora de Elvira, dama de alta alcurnia castellana que ha casado con Fernán Pérez de Vadillo, hidalgo y prominente miembro de la corte de Enrique III. Enrique de Villena, tío del rey, desea deshacerse de su esposa María Albornoz para convertirse en maestre de la Orden de Calatrava. Elvira, camarera de doña María, pretende frustrar las intrigas de Villena y Macías pretende recuperarla e impedir que Enrique de Villena la sacrifique para ser maestre de Santiago, formando un laberinto de lances, disfraces, duelos y peripecias
lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll

X Jornadas Medievales de Macías el Enamorado, fue presentado el Cómic “El Trovador Macías”, realizado por el ilustrador y maestro de primaria Antonio Ceacero,

lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll
 1405. Muere Macías 'El Enamorado'
Su leyenda, que transcurrió en Arjonilla, atraviesa la literatura española
30.05.10 - 02:14 - MANUEL MADRID DELGADO
Fuente: www.ideal.es

Jaén - Ideal > Noticias Jaén  > Noticias Provincia  > 1405. Muere Macías 'El Enamorado'
Desde que San Fernando conquistara la mayor parte del reino de Jaén y el mismo pasara a convertirse en marca fronteriza con el reino de Granada, todavía y durante más de dos siglos en manos musulmanas, los pueblos, tierras y castillos de nuestra tierra debieron convertirse en un hervidero de aventuras al más típico estilo peliculero. Caballeros, damas, bufones, poetas, señores... desfilan por la historia oculta y legendaria de Jaén adornados de retos, venganzas, amores imposibles, batallas, luchas intestinas, gestas heroicas o juramentos eternos.
Ahí están para atestiguarlo el obispo muerto contra los moros en La Guardia de Jaén, ahí está la historia mitad leyenda mitad realidad de los Carvajales de Martos, ahí está la presencia de Jorge Manrique en las tierras de Segura, ahí están las ruinas imponentes del castillo de los templarios en La Iruela, ahí el personaje mítico de Pero Gil, ahí la casa del Ahorcado de Úbeda con su leyenda de amores y justicias, ahí los enfrentamientos nobiliarios en Úbeda y Baeza entre familias que pugnan para hacerse con el Alcázar de ambas ciudades, ahí las apariciones milagrosas de Vírgenes y santos, ahí las calamidades, ahí la difusa historia de tantos hechos perdidos en la desmemoria de la historia... Todo ello, habla de aquel tiempo de caballeros y guerreros, de damas recatadas. Y tal vez toda una época plena de aventuras en el Jaén de los siglos XIII a XV puede esquematizarse en los trazos borrosos que el tiempo nos ha dejado de Macías 'El Enamorado'.
Es difícil saber la fecha del nacimiento de este gallego que vino a morir en tierras de Jaén, pero debió ser allá por los años del último tercio del siglo XIV, posiblemente hacia 1370. Era natural de Padrón, y fue uno de los grandes trovadores de la época, autor de una veintena de cantigas plenas de lírica cortesana: en ellas -recogidas en el 'Cancionero de Baena'- se aprecian notablemente las virtudes de aquella poesía inspirada en los amores imposibles y en los hechos caballerescos. Francisco Olivares Barragán fecha su muerte en 1405, en el castillo de Arjonilla. Ese sería el mismo año en que fuese encarcelado en el castillo que hoy lleva su nombre.
¿Qué azares de la vida, qué oscuros caminos del destino hicieron que aquel joven gallego viniera a dar con sus huesos en un oscuro torreón de un castillo frontero de Jaén? Las versiones de la leyenda son muchas, como no puede ser de otra manera en el caso de quien ejemplificó durante siglos la fatalidad de los amores contrariados, que ya nos avisó García Márquez, tienen el olor de las almendras amargas.
En cualquier caso, la mayormente aceptada y transmitida da por bueno que Macías llegó para servir como paje y trovador, que era lo que correspondía a un joven poeta de la época, a la pequeña corte de Enrique de Villena. (Este Villena, que no fue marqués de Villena como algunas crónicas han vendido, es otro personaje de leyenda: nieto bastardo, por vía materna, de Enrique II de Castilla, y emparentado por vía paterna con los reyes de Aragón, su padre murió en la mítica batalla de Aljubarrota, que consagró la independencia portuguesa, y él se crió en la corte de su abuelo. Hombre de vastísima cultura y sin ningún título, se hizo acreedor, sin embargo, de un amplio currículum de honores y vivió una vida rocambolesca, que, por ejemplo, le llevó a casarse y luego a divorciarse para poder ascender a la más alta magistratura de las órdenes militares, que exigía la soltería.)
Allí, aunque algunas versiones del mito dicen que se enamoró de la propia esposa de Enrique, lo más probable parece ser que conoció a una joven sirvienta del mismo, llamada Elvira. Tal y como corresponde a las leyendas, la joven era hermosa y los amores entre los dos se vivieron con el apasionamiento y el ocultamiento que la ocasión requiere. Macías le dedicaba sus arrebatados y cortesanos versos, y ella le correspondía.
Arjonilla: la tragedia
Así, hasta que la guerra, siempre presente en un territorio de frontera como era el de Arjonilla y sus alrededores, llama a Macías, que marcha a la lucha contra los moros. Durante esta ausencia, Enrique de Villena entrega en matrimonio a Elvira a un hijodalgo de Porcuna llamado Hernán Pérez de Villena. Sobran, evidentemente, las referencias a la situación emocional en que debió quedar Elvira con su amado lejos y expuesto a los horrores de la batalla y con ella entregada a un hombre al que no quería.
Y sobra, también, explicar la consternación y la desesperación que debió sentir el trovador Macías -ese ejemplo de poeta y guerrero tan en boga durante la Edad Media- cuando al regresar a la corte de Enrique de Villena se encuentra con que su amada ha sido desposada con un hombre al que no quiere.
Debieron seguir viéndose a escondidas los amantes, y siguió Macías dedicando sus trovas a su amada. Pero aquel amor oculto e imposible se hizo cada vez más evidente, y los rumores debieron llegar hasta el propio Enrique, que poco deseoso de enfrentamientos con la pequeña nobleza de la zona -tan necesaria para el mantenimiento de la seguridad fronteriza- ordena que se encarcele a Macías para ver si así olvida sus amores.
Enterados los amantes de lo que se trama contra él, intentan huir. Son descubiertos, ella es entregada a su marido -es fácil imaginar el calvario por el que pasó en ese momento- y él recluido dentro de los muros del castillo de Arjonilla.
Hoy, el castillo está casi rodeado de casas y de él se conservan algunos lienzos de muralla y un torreón, en el que los arjonilleros siguen defendiendo fue encarcelado Macías. Los orígenes del castillo de Arjonilla son remotos y algunos defienden la teoría de que fue de los primeros levantados por los invasores árabes, allá por la primera mitad del siglo VIII. Poco debía importar todo esto a Macías en sus largos días de cautiverio, en los que no cesa de cantar a su amada. Las coplas del poeta llegan a oídos del pueblo a través de las ventanucas del torreón, y el marido de Elvira, consumido por los celos, entra en el torreón y atraviesa el pecho de Macías con un venablo.
Con todos los adornos que el tema merece hasta aquí llegan juntas la historia y la leyenda, y luego ya camina sola la leyenda, que dice que sobre la tumba del amado muerto se escribe un epitafio simple y demoledor: «Aquí yace Macías 'El Enamorado'» y que arrebatada la propia Elvira se suicidó y que en las noches de luna llena se ven cosas extrañas sobre las tumbas de los amantes.
Todo esto, claro, debió ir creciendo a medida que pasaban los años, hasta que la leyenda de Macías y la dimensión trágica de su entrega amorosa se convirtieran en una presencia permanente en la memoria colectiva española. Sólo así se explica que el legendario personaje de Macías inspirara las obras de Lope de Vega ('Porfiar hasta morir') o de Mariano José de Larra ('El doncel de don Enrique el Doliente'), consagrando así a Macías como el prototipo romántico del amante leal hasta la muerte.
Sea como sea, los versos del gran Lope resumen ese amor vivido hace seis siglos en Arjonilla: «Mandarme que no quiera es la violencia/ mayor que puedo hacer a mi sentido/ y en presencia del bien sufrir ausencia;/ que estando, como estoy, de amor perdido,/ aumentará el amor la resistencia;/ que para largo amor no hay breve olvido». Amén.

lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll
MACIAS EL ENAMORADO :: Al Pie de la Parroquia

 Fuente: http://parroquiarjonilla.webnode.es/macias/

MACIAS
La monumentalidad de los viejos vestigios de nuestra historia, se nos muestran intermitentes para que no olvidemos nunca nuestras raíces.Una vista general de la Iglesia de la Encarnación y el Castillo de Macías el Enamorado.Aquí, en este casi derruido castillo, aconteció la muerte del trovador, cuya historia ha sido regalada al Príncipe Don Felipe por su prometida Dª Letizia, escrita por Mariano José Larra con el título de "El Doncel de D. Enrique el Doliente".
Aquí tenéis una biografía del gallego que publiqué en la revista "Al Pie de la Parroquia"

"MACÍAS EL ENAMORADO"

La truncada vida joven de Macías, intensa, azarosa, vibrante, estremecedora y de una vehemencia apasionada, requiere una gran atención, especialmente para que los arjonilleros tengan constancia de la enjundia de tan entrañable personaje.
El nombre de Macías percute su destino en la Historia, convirtiendo la anécdota de su vida en verbo y expresión eterna, que llega hasta nosotros difuminada por el paso del tiempo, pero con la nitidez de las glorias de nuestra literatura que lo citan en infinidad de textos.
Nació en tierras de verde y bruma, donde los bosques umbrosos parecen encubrir el sortilegio de las meigas, donde los ríos son macho y son hembra; tierra de agua llovida con pertinaz niebla, de mares de espumas bravías que devoran sus leyendas. Allí, en la inmarcesible Galicia, nació el Gran Macías, “El Enamorado”, en Padrón, la antigua Iria Flavia.
Aunque no son muy abundantes las noticias respecto a su infancia, algunos aseguran que procedía de una familia de hidalgos de la más rancia nobleza del reino de Galicia, y aunque lo material no da blasones, creció en un ambiente de distinción y exquisitez, no hay acuerdo entre los cronistas en lo referente a la fecha de su nacimiento, mientras unos dicen que fue a mediados del siglo XIV, otros suponen -con mayores probabilidades de acierto, según deducciones- que fue a principio del siglo XV, e incluso dan como fecha exacta de su muerte, en Arjonilla, la de 1.434.
La Providencia fue pródiga y no regateó en dones al dotar a Macías de una belleza atrayente, de un talento encantador, pero le entregó también, para su mal, un alma plena de sensibilidad, henchida de espiritualidad, que vibraba a la menor ráfaga de emoción. Y este apasionamiento que a veces le hacía sufrir y a veces le hacía gozar, se reflejaba después en sus versos dulces y nostálgicos. Las Musas habían tejido para él una diadema de rosas y mirto, con singular complacencia.
Aficionado a la música, de la que era tan apasionado como de la poesía, crecía entre melodías y trovas, mientras la fama de sus endechas hicieron que su nombre se rodeara de un nimbo halagador. Era feliz; pero una ambición irrefrenable le acuciaba: quería marchar lejos para acrecentar sus triunfos. Sus padres no pudieron detenerlo, escribieron a D. Alvaro de Sarabia, tío de Macías, que contaba con la amistad del marqués de Villena, para que éste fuese su protector y así sucedió, dos meses después llegó la respuesta: “Haced presentes mis plácemes a Macías, a quien el marqués de Villena considera ya su doncel y espera con impaciencia- decía en su carta D. Alvaro de Sarabia-. Que no tarde en venir. Ha tenido suerte, y si la fortuna sigue favoreciéndole, puede subir muy alto...”
Macías no podía creer que fuera realidad esta carta, temía que sólo fuesen cosas de su imaginación. Porque, ¿de verdad le llamaba D. Enrique de Aragón, el admirado poeta, el poderoso maestre de Calatrava, el famoso marqués de Villena? ¿y, además, le había nombrado su doncel? Era inimaginable tanta dicha, ciertamente, sus trovas serían aplaudidas por toda la relumbrante Corte de D. Juan II. ¡Sería llamado por el halo de la gloria!
La última tarde que pasó en su dulce Galicia, desbocada ya su fantasía, cuando se despedía de los verdes y húmedos campos florecidos, cerca de un rió, acomodado al pie de un sauce de aterciopeladas hojas, con la dorada luz crepuscular, escuchó el trino de un ruiseñor y templando su laúd, comenzó a recitar uno de sus más melancólicos poemas: “Ruiseñor, véote quejoso.” Su canto fue interrumpido por una voz acariciadora que le llamaba, al mismo tiempo que aparecía ante él una preciosa chiquilla tocada con un vaporoso vestido blanco, rubia, frágil y de ojos celestes, era Arminda. Enamorada del trovador, le preguntó si era verdad que se marchaba y después de conversar un rato le declaró su amor, incrédula, pensó que al decírselo desistiría, pero Macías le contestó que lo sentía, pero que no compartía ese sentimiento. Deploró haberle inspirado un amor imposible, pidió al cielo que la niña fuera feliz y ésta, entre sollozos, con los ojos refulgentes de odio, altivamente le dijo:
¡Ingrato! Padecerás un amor tan desgraciado que no podrás tener consuelo y morirás entre angustias, lejos de la mujer que te traicionó.”
A la mañana siguiente dejó el pazo solariego y se dirigió, repleto de ilusiones y con el corazón ahíto de esperanza, hacia la yerma Castilla. Se despidió de los robles, de las abruptas y agrestes montañas, de la tierra celta.
Nuestro héroe había emprendido el camino hacia Castilla en busca de la gloria. Allí le esperaba D. Enrique de Aragón, Marqués de Villena, Maestre de Calatrava, un gran señor de sentimientos nobles y de fervorosa afición al estudio. Su perseverante predilección por la astrología y la alquimia le supusieron más de un disgusto debido al fanatismo de la época, pero el marqués fue rehabilitado gracias a su talento y bondad extraordinaria.
Antes de llegar Macías, el Maestre de Calatrava ya conocía algunos de sus poemas y sentía una creciente admiración por él. A su llegada, acompañado de su tío D.Alvaro de Sarabia, recibió la cordial bienvenida del marqués y de su esposa, Dª.María de Albornoz, hermosa dama de elegante figura y halagadora simpatía, aún joven y atractiva.
D. Enrique, impresionado por la dignidad de su doncel, se dirigió a su esposa inquiriendo la presencia de su dama de honor Elvira, para que Macías conociera a la joven, que después habría de ser su amada e, indirectamente, la causa de su muerte.
Beatriz, doncella de D. María, avisó a la dama y, al instante, apareció una criatura resplandeciente de belleza, que a Macías produjo una sensación indescriptible, no sabía si era de carne y hueso o una aparición celeste.
Dª Elvira de Guzmán era huérfana desde la infancia y descendía de una noble familia emparentada con el Marqués de Villena, vivía con ellos más en calidad de hija que de dama. Tenía unos quince años, ojos negros, dulce expresión y el cabello caoba oscuro.
Cuando la angelical doncella fue presentada a Macías, éste notó enseguida que algo le había hecho cautivo de la belleza de tan deliciosa doncella y sintió el magnetismo que había irradiado en el corazón de la dama, comprendiendo que su suerte estaba echada al lado de ella. Se amaron con la ilusión y la pureza del primer amor y ocultaron sus sentimientos como una ostra guarda su perla. Comenzó el idilio, Solían verse para hablar en una iglesia próxima a la mansión del Marqués de Villena. En la misa de alba, Elvira, acompañada siempre por su doncella Beatriz, charlaba amorosamente con Macías comunicándole sus anhelos y la esperanza de unirse cualquier día en matrimonio. El poeta le dedicaba sus poemas, mientras la musa, embriagada por el encanto de las estrofas se aturrullaba extasiada, después se despedían entrelazando sus manos y dedicándose una mirada de amor entrañable.
Mientras tanto, el marqués anunció a Macías la inminente presentación del doncel ante la Corte, que por aquel entonces estaba en Segovia.
El trovador se sintió muy halagado pero se estremeció de temor pensando que podría desentonar ante tan ilustres personajes. Recordemos que en aquel tiempo la Corte Real estaba plagada de grandes de las letras como Juan de Mena, Jorge Manrique, el Marqués de Santillana, D. Álvaro de Luna, Rodrigo de Cota... Sin olvidarnos del propio Marqués de Villena.
De esta manera Macias llegó a la presencia de Juan II, padre de Isabel la Católica. En una época desastrosa, escasa de riqueza pero abundante de intrigas y luchas, parecía imposible que pudieran celebrarse fiestas de tamaña suntuosidad y esplendor. Se derrochaban manjares, se competía en torneos, y las justas poéticas habían llegado a su más alta perfección.
El soberano recibió cordialmente a Macías, había leído ya algunas trovas y sabía de sus exquisiteces por los elogios del marqués de Villena y, gracias a sus innegables méritos, el gallego cayó en gracia ante el rey y sus vates más ilustres, incluyendo al propio D. Álvaro de Luna. No sólo se hizo famoso como trovador, sino como un sobresaliente justador en los torneos, despertando la atracción de bellas damas de la Corte que se disputaban sus palabras.
Elvira asistía a fiestas palaciegas, acompañando a Dª María de Albornoz. La señora, que sentía amor por joven, sospechaba que Elvira y él se habían enamorado y trataba de dar celos a su dama de honor poniendo en el alma del poeta expresiones de complacencia hacía otras damas, pero Elvira, comprendiendo las intenciones de la señora, sonreía recordando las promesas que ella y Macías guardaban en sus corazones.
Nuestro insigne personaje pronto acaparó un gran prestigio que le hizo granjear grandes amistades y elogios pero también le acarreó graves envidias sobresaliendo la de D. Alfonso de Haro, joven caballero apuesto e intrigante, además de burlador impertinente. Era un gran justador , insolente y pedante y quiso enemistar a Macías con su señor, pero como sus esfuerzos eran inútiles trató de vencerlo en un torneo. No lo consiguió a pesar de sus trepas, ganándose la fama de mal caballero y el desprecio del Marqués que lo llamó villano y traidor.
Pero una vil trampa se estaba cerniendo a espaldas de Macías, Dª María de Albornoz no podía reprimir su indomable pasión por el juvenil trovador, ni los celos que sentía al verlo platicar amorosamente y aunque se avergonzaba d aquellos pensamientos, al fin, realizó un plan diabólico para separar a Macías de su amada. Convenció a su marido para que enviase al poeta a guerrear contra los enemigos de Castilla, aunque a éste le costó decidirse.
El "Enamorado" sintió como si le, clavaran una espina cuando D. Enrique le, preguntó que si estaba dispuesto a guerrear en Navarra. ¡Alejarse de su amada Elvira! Pero no se inmutó exteriormente por el contrario, se mostró de acuerdo y satisfecho con la decisión de su señor y manifestó con palabras de orgullo y agradecimiento el honor que se le dispensaba.
Los enamorados se despidieron después de muchas lágrimas de Elvira, en una casa cerca de un río que pertenecía una anciana llamada Fuencisla. La joven cantó arrullada por las notas de la cítara de Macías. De pronto, Elvira se acercó a la orilla del riachuelo y quiso cortar una flor azul que estaba al otro lado, perdió el equilibrio al agarrarla y las bravas aguas de la corriente la arrastraron en torbellino. Macías, exponiendo su vida se lanzó al agua v salvó a su amada que todavía tenía prendida en la mano la flor.
Ya en la guerra, nuestro héroe no podía imaginar lo que se urdía en su ausencia. Los días pasaban lentos y melancólicos, tanto para él como para su amada que no tenía noticias de su poeta. No se le ocurría pensar que la hubiese olvidado o estuviese muerto. Y, sin embargo... ¿cómo podía evitar tan amarga duda?

Tan solo Beatriz, a quien, como a una hermana, confiaba sus cuitas, le aliviaba su alma dolorida, recomendándole que rezara, tuviera fe y esperara, haciéndole así más soportable el trance.
Sucedió entonces el traslado de los marqueses de Villena a una comarca perteneciente al maestrazgo de Calatrava, en tierras de Jaén, donde no lejos, en Porcuna, habitaba un rico hidalgo, Don Hernán Pérez de Vadillo, ya maduro, pero arrogante de cuerpo y espíritu, aunque más irascible que manso. Cuando vio a Doña Elvira quedó prendado de su hermosura, cayendo locamente enamorado de la dama, a la que comenzó a cortejar proponiéndose hacerla su esposa; mas la doncella no reparó siquiera en tan impertinente caballero.
No obstante, a Doña María de Albornoz no le pasó desapercibido el hecho y, por razones que todos comprenderéis, tras lo relatado, vio la oportunidad de poner en práctica sus crueles planes, que con tanta metodicidad había preparado.
Empezó por insinuar con hábil suavidad, la sospecha de que Macías había muerto en Navarra; poco a poco convirtió la sospecha en dolorosa realidad, originando en Elvira -tal y como había previsto- el terrible dolor que, para colmo, se veía forzada a fingir como si la desgracia no le afectara.
La pérfida María, amparada en la bondad de la joven, le hizo ocultar la noticia al marqués, aduciendo el hondo cariño que éste profesaba al doncel.
-No diré nada, señora –contestó con entereza Elvira cuando la señora se lo pidió-. Y vos ¿cómo habéis sabido...
No pudo continuar, un nudo cerró su garganta. Balbuceante continuó...que Macías había muerto?
- Lo sé por su tío, D. Alvaro de Sanabria –que por cierto se halla enfermo de mucha gravedad, según me dice en su carta-, me comunicó sigilosamente la triste nueva.
Pasaron unas semanas y la marquesa comenzó a elogiar los méritos de D. Hernán Pérez de Vadillo y a ponderar su fortuna.
Pero la doncella oía con indiferencia tales alabanzas.
Cuando la marquesa creyó abonado el terreno se atrevió a dar el paso definitivo. Habló a su marido del asunto indicándole la necesidad de casar a la joven por motivos de edad. El marqués no encontraba tanta premura y preguntó su vez que habría que buscarle marido; en ese momento Doña María recomendó al caballero de Porcuna que con tanto ahínco cortejaba a Elvira, alabando ante su esposo su categoría y predisposición.
Convencido con las artes de las que sólo las perversas mujeres saben hacer gala, Don Enrique de Villena llamó a Elvira y la conminó a casarse a pesar de declarar que no lo amaba ni lo amaría nunca. A tal aseveración, el marqués indagó preguntando si quería a otro. Elvira vaciló, como si intentase declarar su secreto; pero, llorando, no contestó.
A Don Enrique le pareció inhumano forzar la voluntad de la joven, pero ante la continua insistencia y el empecinamiento de su esposa, le aconsejó el matrimonio con el pretexto de que no debía desaprovechar una ocasión que le proporcionaría una apetecible felicidad.
De esta manera se sacrificó el amor de Macías y Elvira por la pasión de una malvada mujer.
Mientras tanto, nuestro héroe combatía valerosamente por los campos de Navarra y Aragón, recibiendo tres graves heridas y cubriendo de gloria su nombre. Estaba satisfecho, pero él sólo pensaba en Elvira. Sabía que ella lo esperaba y era necesario apresurar el regreso.
Como premio a su bravura, le dieron la anhelada licencia, y aunque sus heridas no habían cicatrizado lo suficiente, no dudó en ponerse en camino. Este le pareció interminable.
Cuando llegó a Segovia le informaron que su bien amada no estaba en Castilla. "Cerca de Jaén..." -le indicaron-. y corrió hacia nuestra tierra.
Pueden imaginarse con qué alegría le recibió el marqués y con qué reserva lo saludó Doña María.
-¿ Y Doña Elvira ? -inquirió el doncel, sin poder reprimir su ansiedad.
El Marqués contesto, muy complacido:
-Elvira se casó con un rico hidalgo.
Macías, preso de espanto, indignación y amargura no podía dar crédito a lo que estaba oyendo.
Entonces relató el juramento de amor que se habían hecho los jóvenes y proclamó que ella lo había traicionado y mientras, infeliz, casi desvanecido, recordó a la gentil amiguita de su Galicia natal, y recordó su maldición: "Padecerás un amor tan desgraciado que no podrá tener consuelo, y morirás entre angustias, lejos de la mujer que te traicionó ".
El doncel estuvo a punto de morir de angustia y melancolía de no ser por la marquesa, que arrepentida, con solicitud, delicadeza y ternura de madre lo atendió.
Una vez recuperada la salud y amortiguada su desesperación, porque la misma fuerza de su amor le sostuvo y reavivó, empezó a reconquistar su fe en el amor de su musa.
-"No puedo creer que haya dejado de quererme", -se repetía, y este pensamiento le alentó-. Escribió a su amada y, recordando a Beatriz, la fiel doncella, pensó en confiarle la carta para que la entregase a su amada.
Beatriz seguía prestando sus servicios a la desconsolada Elvira, la esposa dolorida del rico Hernán Pérez de Vadillo, que a pesar de su rudeza, la quería, aunque no podía conseguir la más leve mueca de asentimiento por parte de su amada.
Cuando Beatriz estrechó la mano de Macías, las lágrimas se derramaron por sus mejillas y, sin dilación, contó al trovador la verdad detallada, el sufrimiento que embargaba a su dueña y las terribles intrigas urdidas por Doña María.
Entonces, Macías entregó la carta a Beatriz y a pesar de que ésta presuponía el tema escabroso, considerando la misiva de amor como algo no muy conforme con la rectitud, él la convenció de que su amor era santo. Ante tanta exaltación, Beatriz decidió complacer al poeta y le indicó que al día siguiente le traería la respuesta de su señora.
El gallego sintió un alivio al escuchar, al día siguiente, que su esperanza se veía correspondida y Elvira no había dejado de amarle. A partir de entonces no se interrumpiría la correspondencia entre ambos, haciéndose cada vez más intensa, hasta el punto de que el ignorante hidalgo de Porcuna no tenía ni la más leve sospecha.
Como la pasión del joven se exaltaba cada vez más con el paso del tiempo, Hernán Pérez llegó a enterarse de los novelescos amores de la pareja y, aunque incrédulo, no tuvo más remedio que rendirse a la evidencia. Entonces se sintió terriblemente indignado; no culpó a su esposa, sino que pensó que era víctima de aquel "extraño loco", y sólo sobre éste descargó sus iras. Lo hubiera matado, a no ser porque temió irritar al Marqués de Villena, que como sabemos tenía en gran estima a su doncel.
Apaciguados sus primeros impulsos, visitó al Marqués y le relató lo sucedido ante la sorpresa de éste que le preguntó si no era una equivocación
Hernán respondió que desgraciadamente no lo era y que su deshonra era pública y ridiculizante, por lo que pidió al marques un castigo para el culpable, o de lo contrario se tomaría la justicia por su mano.
El Marqués prometió que reprendería severamente a Macías, y así lo hizo llamándolo inmediatamente y reprochándole su proceder.
El doncel puso al corriente al Marqués de lo sucedido, aunque, no obstante, éste conminó a Macías para que desistiera de cortejar a la dama, pero todo fue imposible, ni los consejos, ni las súplicas, ni las amenazas consiguieron que "El Enamorado" desistiera de cantar sus trovas llenas de pasión a Elvira, haciendo crecer, cada vez más, los celos del hidalgo esposo.
D. Enrique, muy enojado con el curso de los acontecimientos, y temeroso de que todo acabase en tragedia, acordó encerrar en la torre de Arjonilla -dependiente del maestrazgo de Calatrava- al infortunado trovador, para ver si así se curaba, meditando en la soledad de su retiro.
Pero sucedió al contrario, la soledad de los muros del castillo exacerbó su amor y a su vez hostigó aún más el coraje del ofendido Don Hernán, azuzado, incluso, por las insinuaciones de gente escandalizada, que le hizo correr hasta la torre para retar al trovador.
De las versiones que refieren la muerte de nuestro héroe, vamos a contar las dos más verosímiles.
La primera dice que cuando llegó el hidalgo a la torre de Arjonilla, sediento de venganza, vio al prisionero asomado a la ventana recitando la sentida endecha, melancólica y ardiente, dirigida a su musa. El fuego de aquellas estrofas irritó tanto a Hernán Pérez, que montando en cólera, arrojó su lanza contra el indefenso poeta, quedando allí mal herido y expirando poco después con una solo palabra en su boca: Elvira.
El infante don Pedro de Portugal, en una segunda versión, da como seguro que el hecho aconteció así:
Cuando los dos rivales se encontraron en un camino por donde acababa de pasar Elvira, cabalgando sobre un precioso alazán, de pronto oyó una voz que estremeció todo su ser. Alguien la llamaba... Se detuvo y con una honda emoción contempló a Macías que la miraba extasiado.
-¿ Quieres apearte un momento? .Yo te ayudaré.
-¡Oh, no, no! ¡Qué desatino!. Me vigilan, y creo que también me siguen. Si Hernán nos sorprendiese...
-¿ Qué me importa?
-Aléjate sin tardanza, te lo suplico.
Sacó de su pecho una cajita de plata, y de ella una flor marchita.
Era la flor azul. Macías saltó de la caballería, pero apenas había dado unos pasos cuando se oyó a lo lejos el galopar de un caballo.
-¡Es Hernán! -sollozó Elvira con espanto-, ¡Huye, huye pronto!. De un brinco se acomodó sobre su alazán y lo espoleó vivamente.
Macías se arrodilló y besaba las huellas de los menudos pies de su amada, cuando lo sorprendió Pérez de Vadillo.
-¿ Qué hacéis ahí? –indagó iracundo-

-Besaba el polvo que ho1laron los pies de mi amada.
Enloquecido por la respuesta, el hidalgo no vaciló en cometer un asesinato; atravesó con su lanza el pecho del trovador y huyó en un desenfrenado galope hacia el reino de Granada, donde se refugió.
El entierro del Macías fue de una solemnidad indescriptible. El rico ataúd, cubierto de flores y conducido por los más prestigiosos hidalgos, acompañados por el marqués de Villena, fue depositado en la iglesia de Santa María de Arjonilla (Santa Catalina, dicen algunos cronistas), donde quedó sepultado. Sobre su tumba, en una lápida de mármol blanco, reza la inscripción: "Aquí yace Macías "El Enamorado". Pero se asegura que él había escrito este bello epitafio:
 
"Aquesta lanza sin falla,
¡Ay costado!
non me la dieron del
muro
ni la prisé ya en batalla
¡Mal pocado!
Mas viniendo a ti seguro,
Amore falso e perjuro
Me firió e sin tardanza
E tal fue la mía andanza
Sin ventura”.

Cuando la marquesa se enteró de lo sucedido, se retiró a un convento para apagar su remordimiento. Elvira visitaba todos los días la tumba, sobre la que depositaba, entre lágrimas y plegarias, una flor azul...

Aurelio Ortega Barrera

sábado, 10 de noviembre de 2012

Jornadas de Patrimonio Documental e Historia. Caminos y caminantes





VIII Jornadas de Patrimonio Documental e Historia. Caminos y caminantes, organizadas por la Asociación de Amigos del Archivo Histórico Diocesano de Jaén, fase presencial 10 de noviembre de 2012.
La Cerradura por Doré

Convocan:
Asociación de Amigos del Archivo Histórico Diocesano de Jaén
Junta de Andalucía. Consejería de Educación. Centro del Profesorado de Jaén
Junta de Andalucía. Consejería de Cultura y Deporte. Archivo Histórico Provincial Jaén. 
Colaboran:
Archivalia S.C.A.
UJA. Grupo de Investigación HUM-761
Orden de la Caminería de La Cerradura
  
El viajar ha sido una constante en la Historia. A pie, a lomos o a tracción de bestia, grupos humanos han transitado los caminos y establecido comunicación con otros grupos. Desde época romana, cuando se estableció una red de comunicación por todo el imperio, y hasta mediados del siglo XVIII apenas hubo modificación en la red viaria. El movimiento ilustrado inició mejoras en las comunicaciones, que se incrementaron en el siglo XIX con la difusión de las ideas liberales y el desarrollo del ferrocarril, alcanzando su pleno desarrollo en el siglo XX, cuando la automoción revolucionó la caminería sustituyendo la tracción animal.
En torno a los caminos se desarrolló un modo de vida peculiar, una cultura que tuvo en el caminante su epicentro, surgieron profesiones específicas relacionadas con el transporte, la apertura y acondicionamiento de vías de comunicación: carreteras, senderos, vías pecuarias, puentes... y también nuevas poblaciones o edificios aislados que, como las ventas, servían de refugio al viajero.
La documentación archivística contiene numerosas referencias al estado de los caminos, obras de mantenimiento, salteadores, inclemencias meteorológicas que los hacen impracticables, movimientos de viajeros, de ejércitos, de ganado... Un tema que aún no ha sido estudiado en profundidad pese a la importancia que siempre ha tenido en la Historia. Por ello, estas VIII Jornadas las dedicamos a los caminos y caminantes en la Historia, incluido todo su entorno y cultura. Como en años pasados, estas jornadas están abiertas a la presentación de comunicaciones que recomendamos se centren en el tema monográfico, aunque también se pueden presentar comunicaciones libres.

DIRECTOR
      Juan Antonio López Cordero, Doctor en Historia, Vicepresidente de la Asociación de Amigos del Archivo Histórico Diocesano de Jaén.
SECRETARIO
      Juan del Arco Moya, Director del Archivo Histórico Provincial de Jaén.
COORDINADORA
      Carmen Montoro Cabrera, Asesora del CEP de Jaén y profesora de la Universidad de Jaén.
PONENTES    
Manuel Roll Grande, Licenciado en Geografía e Historia, Archivero del Archivo Histórico Provincial de Jaén. “Los caminos de Sierra Morena en la Batalla de las Navas de Tolosa”.
Antonio Olmo López,
Doctor en Filología Semítica. “Vías y comunicaciones en Jaén islámico”.
Pablo Jesús Lorite Cruz,
Doctor en Historia del Arte, Experto Universitario en gestión del Patrimonio en rutas e itinerarios culturales. “El camino de San Antonio de Úbeda y Baeza, senda de San Juan de la Cruz y Antonio Machado, un pequeño itinerario cultural afín a la creación de rutas”.
Enrique Escobedo Molinos.
Cronista Oficial de La Cerradura, y presidente de la Orden de la Caminería. “Vías romanas, nuevas aportaciones a la vía Cástulo-Cartago Nova”.

ALUMNADO Y COMUNICANTES:
    Investigadores, profesorado en activo y alumnado interesados en el tema o que quieran presentar comunicación. El CEP certificará la participación en el curso al profesorado y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía al resto.
HORAS LECTIVAS:
    20 horas (10 presenciales y 10 no presenciales). Las horas no presenciales se justificarán con la presentación de una comunicación a las jornadas o la entrega de un trabajo sobre las misma
PROGRAMA:
Lugar: Salón de Actos del Archivo Histórico Provincial de Jaén, c/ Santo Domingo, 12.
Sesión de mañana:
9-10 horas. Entrega de documentación.
10-10,30 horas. Inauguración de las Jornadas y explicación del desarrollo de las mismas.
10,30-11,30 horas. I ponencia.
11,30-12 horas. Descanso.
12-13 horas. Lectura de comunicaciones
13-14 horas. II ponencia.
14-16 horas. Descanso.
Sesión de tarde:
16-17,30 horas. Visita cultural.
17,30-18,30 horas. III Ponencia.
18,30-19 horas. Descanso.
19-20. Lectura de comunicaciones.
20-21. IV Ponencia.